Entre el murmullo de las regatas y la sombra de los bosques de hayas, el relieve de Malerreka se despliega desde las tierras de Bortziriak hasta Bertizarana. En este territorio, los ríos Ezkurra y Ezpelura trazan su curso entre robledales antes de integrarse en el Bidasoa, marcando una fisonomía donde la arquitectura de sillería y el agua dictan el pulso de la vida cotidiana. Aquí, el tiempo transcurre bajo la humedad de los valles de Santesteban y Basaburua Menor, donde cada núcleo conserva el rastro de la montaña navarra en la solidez de sus muros y en el uso de sus praderíos.
¿Qué pueblos pertenecen a Malerreka?
El valle se organiza en doce municipios que habitan las laderas y los fondos de cuenca, compartiendo una esencia mineral y forestal:
- Doneztebe/Santesteban: El corazón comercial y de servicios. Es el pueblo más grande de la comarca y el lugar ideal para alquilar bicicletas, disfrutar de su gastronomía o hacer compras.
- Sunbilla: Famosa por su espectacular puente de piedra sobre el Bidasoa y sus casas señoriales.
- Donamaria: Territorio donde la Torre Jauregia muestra una arquitectura civil de madera y piedra, testigo de la evolución de las casas-torre en la zona.
- Elgorriaga: Conocida por su balneario de aguas mineromedicinales, las de mayor salinidad de Europa.
- Ituren y Zubieta: Pueblos hermanos vinculados por la tradición ancestral de los Joaldunak y sus famosos carnavales.
- Beintza-Labaien: Umbral hacia los embalses de Leurtza, donde el verde de los hayedos se cierra sobre la lámina de agua.
- Ezkurra, Eratsun y Saldias: Pueblos de alta montaña que conservan la esencia más pura del pastoreo y la vida rural en Baztan-Bidasoa.
- Urrotz y Oitz: Localidades integradas en el paisaje forestal. En Oitz, la madera de boj define la vida cotidiana y la maestría de los artesanos que transforman este material en piezas de uso tradicional.