Saldias
El balcón del agua y el aroma del horno de leña
El balcón del agua y el aroma del horno de leña
Saldias manifiesta una frescura que habita sus calles incluso bajo la luz del verano. En esta localidad de Malerreka, la abundancia de fuentes señala el trazado de un caserío donde los hornos de pan sobresalen de los muros laterales, registrando una tradición que permanece integrada en el día a día de la localidad. Aquí, la materia de las casonas y el curso de las regatas muestran la esencia de un territorio que perdura fiel a sí mismo.
Este es un territorio de orografía accidentada, donde la sillería de las casas de piedra custodia las crónicas de los valles más profundos de Baztan-Bidasoa. El municipio, que deslinda con Eratsun y Beintza-Labaien, ha mantenido su apariencia rural definida por la solidez de sus construcciones y la presencia constante del agua. Habitar Saldias supone observar la coexistencia de la herencia de los siglos con los usos actuales de un entorno que simplemente ocurre, permitiendo que el tiempo transcurra bajo un ritmo evocador y respetuoso.
A pesar de su reducido tamaño, Saldias atesora rincones con mucho carácter.
Saldias es una comunidad pequeña y muy unida que cuenta con aproximadamente 120 habitantes. Esta cifra garantiza la tranquilidad absoluta y un trato cercano para quien decide visitarla.
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Juan, alrededor del 24 de junio. Son celebraciones muy auténticas donde los vecinos comparten comidas populares, música tradicional y actos que mantienen vivo el espíritu comunitario de Malerreka.
Para llegar a Saldias desde Pamplona o San Sebastián, la vía principal es tomar la carretera NA-170 (Doneztebe/Santesteban – Leitza). El desvío hacia el pueblo te adentrará en un paisaje de montaña espectacular, típico de la zona norte de Navarra y Baztan-Bidasoa.
Piedra viva
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