Oitz
El refugio de los artesanos del boj
El refugio de los artesanos del boj
Entre la espesura de los hayedos que cierran el paso entre Donamaria y Urrotz, la madera de boj dicta el ritmo de los días en Oitz. En estas laderas, la maestría de quienes trabajan la veta convierte el material en piezas de uso cotidiano, mientras el eco de la pelota en la piedra señala el transcurso de las horas. Aquí, la atmósfera de cultura rural se manifiesta en el aroma de los bosques y en la solidez de las casas de sillería que habitan la pendiente, mostrando la esencia de un lugar que se preserva sin artificios.
La crónica de este municipio se reconoce en la relación histórica con sus montes, especialmente tras consolidarse como ayuntamiento independiente en 1845. La abundancia de boj permitió que la fabricación de kaikus y utensilios de cocina pasara de ser una labor estacional a una seña de identidad que los artesanos locales custodian en Baztan-Bidasoa. Habitar este territorio supone convivir con una herencia donde el trabajo manual y la materia del bosque definen la vida diaria de los vecinos.
Desde puentes medievales hasta deportes que son pura historia viva, Oitz ofrece motivos de sobra para una visita pausada.
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