Camino de Sakana
Una antigua ruta de peregrinación que atraviesa montañas, patrimonio y paisajes de gran belleza.
El fluir de la calzada bajo la mirada de las sierras
Entre la sierra de Aralar y las montañas de Urbasa, el Camino de Sakana atraviesa un valle de praderas, bosques de robles y hayas y pequeños pueblos donde el paisaje y la historia forman parte de la vida cotidiana. Bajo este entorno permanece la huella del antiguo Iter XXXIV, la calzada romana que unía Burdeos y Astorga y que, siglos después, se convirtió en una de las primeras rutas de peregrinación hacia Santiago. Hoy, sus caminos permiten descubrir un territorio de ritmo pausado, patrimonio románico y tradiciones rurales que siguen vivas.
¿Por qué hacer el Camino de Sakana?
Recorrer el Camino de Sakana es acercarse a una de las rutas jacobeas más antiguas de Navarra y descubrir, al mismo tiempo, un valle donde la naturaleza y la vida rural siguen teniendo un papel protagonista. Lejos de los recorridos más concurridos, el itinerario transcurre entre pueblos, pastos y montañas, siguiendo en buena parte el antiguo trazado de la calzada romana de Burdeos a Astorga.
Entre los siglos IX y XI, esta vía tuvo un papel destacado como ruta de peregrinación hacia Santiago, hasta que la reorganización de los caminos impulsada por Sancho el Mayor favoreció el itinerario por la Zona Media y el actual Camino Francés.
El recorrido permite acercarse a algunos de los principales vestigios históricos de la zona, como el monasterio románico de Zamartze, antiguo hospital de peregrinos en el que todavía se conservan conchas de vieira, o la ermita de Santiago de Itxasperri. También ofrece una mirada al paisaje y a las tradiciones ganaderas de Sakana: los pastos comunales, la oveja latxa y la elaboración del queso D.O. Idiazábal forman parte de la identidad del valle. La gastronomía completa la experiencia con productos tan ligados a Navarra como la chistorra y la sidra natural.
Preguntas frecuentes
El Camino de Sakana sigue el trazado de la calzada romana Iter XXXIV, construida en el siglo I para comunicar Burdeos y Astorga. Entre los siglos IX y XI, esta vía se utilizó como una de las principales rutas jacobeas de Navarra. Posteriormente, el desvío de las rutas de peregrinación hacia la Zona Media, impulsado durante el reinado de Sancho el Mayor, hizo que perdiera protagonismo. En la actualidad, el itinerario se ha recuperado como Camino olvidado o Camino de las Asturias.
El tramo navarro del Camino de Sakana tiene aproximadamente 45-46 kilómetros y une Irurtzun con Ziordia, desde donde el recorrido continúa hacia Álava.
El recorrido puede completarse en dos o tres etapas, dependiendo del ritmo y la experiencia de cada caminante. Dividirlo en tres jornadas permite recorrer unos 15 kilómetros diarios y disfrutar con mayor tranquilidad de los pueblos, el paisaje y los lugares de interés del valle.
Es un itinerario de dificultad baja, tanto desde el punto de vista físico como técnico. El recorrido atraviesa principalmente el corredor natural de Sakana, con un relieve generalmente suave, por lo que resulta una buena opción para quienes se inician en el Camino de Santiago.
Sí. Las características del terreno hacen que sea una ruta adecuada para practicar cicloturismo, también con alforjas. Además, por esta zona pasa la EuroVelo 1, la ruta ciclista que recorre la fachada atlántica europea y entra en la península ibérica a través de Navarra.
Entre los principales puntos de interés destacan el monasterio de Zamartze, en Uharte Arakil; la ermita de Santiago de Itxasperri, en Egiarreta; y la ermita de San Pedro, en Altsasu/Alsasua. También merece una visita el Santuario de San Miguel de Aralar, situado a 1.241 metros de altitud y conocido, entre otros elementos, por su frontal de esmaltes del siglo XII.