Larra-Belagua y Abodi
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En el extremo oriental del Pirineo navarro, en el Valle de Roncal, se abre el espacio natural de Larra–Belagua, una de las grandes puertas de entrada a las montañas más altas de Euskal Herria. Aquí, el paisaje se eleva entre macizos calcáreos, pastos de alta montaña y valles profundos, en un entorno dominado por el karst de Larra y cumbres que superan los 2.000 metros.
Este territorio forma parte de una de las reservas naturales de mayor valor ecológico de Navarra, donde la montaña se expresa en estado casi intacto y el ritmo de las estaciones marca la vida del paisaje.
El Centro de Esquí Nórdico de Larra–Belagua organiza buena parte de la actividad del valle. En invierno, el espacio se convierte en uno de los principales dominios de esquí de fondo del Pirineo navarro, con circuitos balizados en distintos sectores que se adaptan a diferentes niveles y condiciones, siempre en relación con el entorno natural.
Durante el resto del año, el mismo territorio se abre al senderismo, la bicicleta y la observación del paisaje kárstico, ofreciendo una experiencia de alta montaña marcada por la amplitud visual y la presencia constante de las grandes cumbres.
En el valle vecino, la Sierra de Abodi prolonga este sistema montañoso entre Irati y Roncal. Una sucesión de lomas y crestas suaves que actúan como divisoria natural, con amplias vistas sobre el Pirineo navarro. En invierno también acoge la práctica del esquí de fondo, mientras que en verano se convierte en un espacio de pastos y senderos abiertos.
Larra–Belagua y Abodi forman un mismo ámbito de alta montaña, donde geología, paisaje y actividad humana se integran en un equilibrio característico del Pirineo.
Un territorio donde la montaña no solo se recorre.
Se comprende en su escala.