Hiriberri / Villanueva de Aezkoa
El latido de la piedra y la memoria del Berrendi
El latido de la piedra y la memoria del Berrendi
Bajo la presencia constante del monte Berrendi, la piedra no solo construye: respira y recuerda. En Hiriberri (o Villanueva de Aezkoa en castellano), las calles empedradas guardan una cadencia antigua, un ritmo pausado donde cada paso parece dialogar con quienes habitaron este lugar antes que nosotros. La atmósfera se revela en la quietud de sus rúas y en la persistencia de una tradición artesana que aún talla el boj con paciencia y precisión. Es un territorio donde la madera y el sillar se entrelazan en silencio, donde los antiguos hórreos vigilan el paso del tiempo y donde la vida se desliza sin prisa, sostenida por la montaña y sus relatos.
La localidad se eleva a 925 metros de altitud, asentada en el corazón del valle de Aezkoa. Hiriberri aparece ya documentada en el siglo XIV como lugar de realengo, una condición que dejó su huella en la organización y en la memoria del pueblo. La identidad del lugar se construye entre la ganadería de altura y el aprovechamiento del bosque, con más de 800 hectáreas de hayedo que envuelven el relieve. La lengua, el euskera en su variante aezkera, sigue siendo aquí un hilo invisible que une generaciones, mientras la artesanía en madera —cucharas, utensilios, pequeñas obras— mantiene vivo el gesto paciente de quienes trabajaron antes estas mismas materias. En la actualidad, Hiriberri conserva una vida serena, donde cada casa, cada portal y cada senda forman parte de un equilibrio que resiste al paso del tiempo.
En Hiriberri, cada elemento del paisaje guarda una historia que se deja descubrir lentamente.
Se ubica en el noreste de Navarra, asentado en la ladera del monte Berrendi dentro del valle de Aezkoa, a unos 54 kilómetros de Pamplona y a 50 kilómetros de San Juan Pie de Puerto.
Según el registro oficial de 2025, la localidad de Hiriberri cuenta con una población de 96 habitantes.
El territorio es perfecto para practicar el senderismo por las faldas del Berrendi o visitar el dolmen de Gibelea. También es posible explorar simas para la espeleología, realizar safaris micológicos o participar en la observación de aves como el quebrantahuesos en el entorno de la Selva de Irati.
Piedra viva
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