Igantzi
El refugio del silencio en la montaña
El refugio del silencio en la montaña
Aquí el tiempo transcurre entre el susurro de las hojas y el fluir constante de las fuentes que definen nuestro relieve. En este sector de Bortziriak, la piedra se integra en los prados que rodean el núcleo urbano, manteniendo un lugar donde la materia y el uso cotidiano registran la crónica de un territorio que se manifiesta con serenidad. Es una escena donde el caserío y el bosque coexisten, permitiendo que la atmósfera de la montaña navarra se intuya a través de la observación de sus fachadas y el silencio de sus laderas.
La villa de Igantzi es un remanso de paz de 16,6 km². Aquí te sentirás abrazado por las tierras de Lesaka al norte, Etxalar al este y Arantza al oeste, formando un triángulo de naturaleza pura en el norte de Navarra.
La historia de nuestra independencia administrativa comenzó a escribirse en 1461, consolidándose en 1494 cuando el rey Juan III de Albret otorgó el derecho de alcaldía propia. La memoria del lugar queda registrada en la piedra de la Casa Consistorial, donde una inscripción recuerda el paso de figuras como Felipe V en 1719, señalando nuestra condición de territorio de tránsito y permanencia en la comarca de Baztan-Bidasoa.
Igantzi se descubre en sus senderos y en sus lugares de culto, donde la fe y la naturaleza se funden.
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