Vista aérea de Leitza con iglesia parroquial de cúpula en primer plano y casas de tejados rojizos entre montes y prados.

Plazaola

La senda del agua y el susurro del tren

Lista Mapa

Araitz

Donde el prado guarda el tiempo

Araitz

Arano

Aquí, donde Navarra se inclina ha

Arano

Areso

Un enclave de memoria y observación, donde el murmullo de los siglos y la herencia de quienes habita…

Areso

Basaburua

Un territorio que observa desde su altura, guardando la línea invisible que separa vertientes, donde…

Basaburua

Betelu

Lugar donde la naturaleza y la humanidad dialogan en secreto.

Betelu

Goizueta

Es un lugar de agua y observación, donde la lluvia se multiplica en los hayedos y cada sendero revel…

Goizueta

Imotz

En este lugar el tiempo

Imotz

Larraun

Territorio donde el sonido nace del fluir y lo demás permanece.

Larraun

Leitza

Lugar donde la materia y la vida se encuentran en equilibrio, donde los bosques, los monumentos mega…

Leitza

Lekunberri

Lugar donde lo cotidiano y lo histórico han aprendido a convivir, invitando a caminar despacio, mira…

Lekunberri

En la divisoria donde el Cantábrico y el Mediterráneo parecen encontrarse, la bruma y el rastro del hierro conviven como si el tiempo fuese un hilo suspendido. Los valles de Larraún y Leizarán guardan el eco del "tren txiki" y la persistencia de hayedos que custodiaran generaciones. Es un territorio de tránsito y misterio, donde la humedad envuelve los túneles y la piedra.

¿Qué ver en Plazaola?

Entre estaciones y prados, Plazaola ofrece un itinerario donde la naturaleza y la cultura trazan historias que se leen al ritmo de la bruma y del agua.

  • Vía Verde del Plazaola: El antiguo trazado ferroviario que unía Pamplona y San Sebastián se convierte hoy en un sendero de 60,3 km, donde caminantes y ciclistas recorren valles, bosques y túneles con el tiempo suspendido.  
  • Túnel de Uitzi (Huici): Con sus 2.700 metros, es el más largo de la red de vías verdes de la península y marca la divisoria de aguas entre el Cantábrico y el Mediterráneo, uniendo geografía y memoria.  
  • Antiguas estaciones: Edificios como el de Lekunberri, que alberga el Punto de Información Turística, y el de Leitza, rehabilitado como albergue y centro de servicios para cicloturistas, custodian la memoria de un ferrocarril.
  • Valle de Leizarán: Biotopo Protegido donde la pureza del agua y el bosque de ribera crean un microcosmos de biodiversidad y serenidad.  
  • Malloas y Sierra de Aralar: Pastos de altura, dólmenes prehistóricos y leyendas antiguas custodian la vía y ofrecen panorámicas que revelan la armonía entre lo natural y lo humano.  
  • Caseríos y vida tradicional: Construcciones de sillería que recuerdan la ganadería de oveja lacha y la producción del queso Idiazábal, donde la rutina cotidiana dialoga con la quietud del paisaje. 

Preguntas frecuentes

Aunque el ferrocarril unía históricamente Pamplona y San Sebastián, el itinerario actual tiene varios puntos de inicio. En Navarra, se puede comenzar en el parque de Trinitarios en Pamplona o en la estación de Lekunberri. En Gipuzkoa, el acceso principal se encuentra en Andoáin. 

El nombre originariamente designaba un paraje guipuzcoano cercano a Navarra, donde se explotaban las minas de hierro de Bizkotx. Posteriormente, dio nombre primero al tren minero (1904) y después al ferrocarril de pasajeros que unía ambas capitales. 

De los 50 km recuperados, un recorrido completo en bicicleta de la Vía Verde del Plazaola puede ser de entre 1 y 2 días, mientras que tramos cortos como Lecumberri a Mugiro permiten ver el paisaje sin prisa y disfrutar de la bruma, los túneles y los hayedos. 

El territorio mantiene un verdor constante gracias a la lluvia y la humedad. El otoño viste los hayedos con tonos dorados y ocres, mientras que la primavera despierta regatas y prados, llenando de frescor cada rincón del valle. 

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