Plazaola
La senda del agua y el susurro del tren
La senda del agua y el susurro del tren
En la divisoria donde el Cantábrico y el Mediterráneo parecen encontrarse, la bruma y el rastro del hierro conviven como si el tiempo fuese un hilo suspendido. Los valles de Larraún y Leizarán guardan el eco del "tren txiki" y la persistencia de hayedos que custodiaran generaciones. Es un territorio de tránsito y misterio, donde la humedad envuelve los túneles y la piedra.
Entre estaciones y prados, Plazaola ofrece un itinerario donde la naturaleza y la cultura trazan historias que se leen al ritmo de la bruma y del agua.
Aunque el ferrocarril unía históricamente Pamplona y San Sebastián, el itinerario actual tiene varios puntos de inicio. En Navarra, se puede comenzar en el parque de Trinitarios en Pamplona o en la estación de Lekunberri. En Gipuzkoa, el acceso principal se encuentra en Andoáin.
El nombre originariamente designaba un paraje guipuzcoano cercano a Navarra, donde se explotaban las minas de hierro de Bizkotx. Posteriormente, dio nombre primero al tren minero (1904) y después al ferrocarril de pasajeros que unía ambas capitales.
De los 50 km recuperados, un recorrido completo en bicicleta de la Vía Verde del Plazaola puede ser de entre 1 y 2 días, mientras que tramos cortos como Lecumberri a Mugiro permiten ver el paisaje sin prisa y disfrutar de la bruma, los túneles y los hayedos.
El territorio mantiene un verdor constante gracias a la lluvia y la humedad. El otoño viste los hayedos con tonos dorados y ocres, mientras que la primavera despierta regatas y prados, llenando de frescor cada rincón del valle.
Piedra viva
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