Valle de Esteribar
La puerta verde del Pirineo navarro
La puerta verde del Pirineo navarro
En este territorio, el Río Arga dibuja su relato entre laderas húmedas y claros abiertos al cielo. Esteribar se despliega como antesala del Pirineo navarro, un espacio donde el bosque y la piedra conversan sin alzar la voz. Al norte, el hayedo espesa el aire con su sombra antigua, y al sur, el valle se ensancha en cultivos que acompañan el fluir del río hacia la cuenca de Pamplona.
Aquí, la memoria del valle se intuye en los caminos que pisaron cazadores y peregrinos, en el eco metálico de antiguas ferrerías, en la cadencia de una tierra que ha aprendido a convivir con su propia historia.
En el valle de Esteribar, cada sendero conduce a un diálogo entre piedra, agua y memoria.
El valle de Esteribar se sitúa en el sector más occidental del Pirineo navarro, funcionando como puerta natural de acceso desde la cuenca de Pamplona hacia el norte. Limita con el valle de Baztán y conecta con Francia a través de las carreteras N-135 y N-138.
El municipio de Esteribar se compone de diversos núcleos que se distribuyen, en su mayoría, a ambos márgenes del Río Arga. Entre los principales destacan Zubiri (capital administrativa), Olloki, Larrasoaña y Eugi, junto a localidades como Urtasun, Saigots, Urdániz, Zuriain, Irotz, Zabaldika, Agorreta, Osteritz o Inbuluzketa.
La población total de Esteribar ronda los 2.800 habitantes. En la actualidad, Olloki es el núcleo más poblado, seguido por Zubiri y Eugi.
Piedra viva
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