Embalse de Yesa con aguas turquesas, formaciones rocosas grises y vegetación dispersa, montañas al fondo.

Embalse de yesa

El espejo del Pirineo

El embalse de Yesa se abre como un horizonte de agua que, desde mediados del siglo XX, ha ido modelando la identidad contemporánea del territorio. Vinculado al río Aragón y a la huella de la actividad humana sobre sus orillas, este paisaje es hoy un lugar donde pasado y presente dialogan en silencio, creando una superficie líquida que refleja tanto el relieve como la memoria.

En su orilla norte, el agua no es solo un límite, sino un espacio habitable. La plataforma flotante y su pasarela de conexión nacen como una forma de acercarse al embalse desde el respeto y la integración, permitiendo un acceso cómodo y seguro que se adapta con naturalidad a las variaciones del nivel del agua. Su estructura modular, construida con materiales resistentes y duraderos, evita alterar de forma permanente la ribera, manteniendo el equilibrio entre intervención humana y entorno natural.

La pasarela, con sus 25 metros de longitud, traza un gesto suave entre tierra firme y lámina líquida, guiando al visitante hacia un espacio pensado para la estancia, el baño y el encuentro con el paisaje. Sobre el agua, la sensación cambia: el tiempo se ralentiza, el sonido se vuelve más nítido y el horizonte se expande.

El sistema de anclaje, preciso y discreto, permite que la estructura acompañe las oscilaciones del embalse sin imponer su presencia. Todo en este lugar responde a una lógica de cuidado: materiales reciclables, soluciones reversibles y una voluntad clara de no perturbar el equilibrio del ecosistema.

Así, la plataforma se convierte en un umbral, un lugar donde detenerse, contemplar y habitar el agua desde dentro, dejando que el paisaje y el silencio completen la experiencia.

¿Qué experimentar aquí?

  • Plataforma flotante y pasarela: Una estructura modular de alta tecnología que invita a pisar el agua con seguridad, adaptándose a sus oscilaciones sin perturbar el equilibrio natural del embalse.  
  • Zona de baño y estancia: Un espacio ligero y antideslizante donde detenerse, sentir el agua bajo los pies y experimentar la transición suave entre tierra y lámina líquida.  
  • Mirador sobre el agua: Un balcón privilegiado desde el que contemplar el Pirineo reflejado en la superficie, integrando el paisaje y la historia del río en una experiencia íntima.  
  • Amarre temporal: Facilita el apoyo de pequeñas embarcaciones, diversificando la relación con el río de manera ordenada y respetuosa.  
  • Experiencia sostenible: Materiales reciclables y anclajes reversibles aseguran que la presencia humana se integre sin alterar el entorno, manteniendo la armonía del embalse y su biodiversidad. 

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