Monreal / Elo
La villa real que guarda las llaves del Prepirineo
La villa real que guarda las llaves del Prepirineo
Aquí, la sombra cónica de la Higa domina un relieve donde el río Elorz y la piedra medieval reflejan el paso constante de la ruta jacobea. En esta villa, que fue coto de caza y estancia frecuente de la monarquía navarra, la solidez de su puente gótico permanece como testimonio de una historia ligada a la defensa y administración del Reino. El transcurso de los siglos se reconoce en la base de su fortaleza y en el silencio de sus calles empedradas, que ofrecen una estampa de paz y solidez histórica difícil de olvidar.
Nuestra villa, situada en la Merindad de Sangüesa a 18 kilómetros de Pamplona, se reconoce en documentos del siglo XII bajo denominaciones como Monte Regale o Elo. El municipio se asienta como un nudo estratégico que recibió el fuero de los francos de Estella en 1.149 por concesión del rey García Ramírez. El territorio custodia el rastro de una antigua judería y de una Casa de la Moneda, manifestando la relevancia de un lugar que tuvo derecho de asiento en las Cortes del Reino y que llegó a albergar a 2.000 peregrinos en un solo año.
El patrimonio de Monreal es un viaje directo al esplendor medieval del antiguo Reino de Navarra.
Monreal se encuentra en la Merindad de Sangüesa, a unos 18 kilómetros al sureste de Pamplona. Se sitúa estratégicamente en la base de la Sierra de Alaitz, en el valle del río Elorz, formando parte esencial del Prepirineo navarro.
Monreal proviene del latín "Mons Regalis", que significa Monte Real. Este nombre le fue otorgado debido a que la villa y su castillo fueron propiedad y residencia frecuente de los reyes de Navarra, quienes apreciaban su ubicación defensiva y su entorno natural.
Actualmente, la villa cuenta con una población aproximada de 480 habitantes. Es una comunidad dinámica que combina a los vecinos de toda la vida con personas que han buscado en Monreal un refugio natural cerca de la capital.
Las fiestas patronales de Monreal se celebran tradicionalmente en honor a Nuestra Señora de la Natividad, en torno al 8 de septiembre. Son días de gran animación donde el pueblo se llena de música, comidas populares y actos que celebran su rica herencia cultural.
Piedra viva
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