Ezprogui
El valle callado y los muros que recuerdan
El valle callado y los muros que recuerdan
En la ladera donde el valle se pliega, las piedras de La Bizkaia guardan historias que el tiempo deja transcurrir en silencio. Entre senderos y antiguos núcleos de sillería, la memoria de poblaciones hoy ausentes persiste en el relieve del Prepirineo, como un eco que vibra en cada muro derruido y en cada iglesia rural que se alza firme. Ezprogui se reconoce en la densidad silenciosa de sus despoblados y en la solidez de su arquitectura, un territorio que habla desde la ausencia, donde el pasado dicta el ritmo de la escena presente y los vestigios de lo que fue marcan el pulso del valle.
Ezprogui integra los núcleos de Ayesa, Moriones y el lugar despoblado que da nombre al municipio. La sede administrativa se encuentra en Ayesa, mientras que Moriones, antigua capital del valle, mantiene su carácter de concejo tutelado. El registro histórico remonta el origen del territorio al año 1059, bajo la denominación de "Ezporogui", vinculado a la molienda harinera y al Monasterio de Leyre. La vida en este término se extiende por valles y despoblados como La Bizkaia, que permanece sin moradores desde 1965; sus senderos forman hoy parte del Consorcio Turístico Tierras de Javier, donde cada piedra y cada senda hablan de una vida antigua que aún late.
Ezprogui susurra secretos antiguos entre iglesias, despoblados y senderos, donde la memoria del valle vive en cada piedra y bosque.
El municipio cuenta con muy pocos habitantes que moran de forma permanente en sus tierras, distribuyéndose principalmente entre los núcleos de Ayesa y Moriones.
Las fiestas patronales de Ezprogui se celebran tradicionalmente el 15 de mayo, coincidiendo con la festividad de San Isidro Labrador.
Ezprogui se sitúa a una distancia de 55 kilómetros de la capital navarra, Pamplona.
Piedra viva
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