Cáseda
Horizontes de piedra y agua
Horizontes de piedra y agua
Aquí, el caserío se asienta sobre un cerro en la margen izquierda del río Aragón, bajo la vigilancia constante del monte de San Pedro. Desde aquí, las sierras de Ujué, Izco y Leyre parecen fundirse en un horizonte donde la llanura meridional y los relieves quebrados se suceden como capítulos de un tiempo que ocurre sin prisa. La villa se revela en el contraste de sus terrazas de saso y el murmullo constante del agua, donde el recuerdo de antiguos caminos fronterizos habla de un pasado que permanece suspendido en el aire.
Situada en la Comarca de Sangüesa, Cáseda tiene una identidad que se despliega en 85,6 km² donde la agricultura tradicional y los bosques de pinos y chopos dialogan con un dinamismo singular. La historia reciente del valle se entrelaza con la fundación, en 1975, de Viscofán, cuyo centro productivo se alza hoy como un testimonio de innovación, integrando la vanguardia industrial en la rutina de un paisaje que, aunque moderno, sigue guardando la memoria de cada piedra y cada camino.
Cáseda se descubre paso a paso, entre piedras y agua, templos y senderos.
La villa registra actualmente una población de unos 900 habitantes. Este registro demográfico integra también a los vecinos del concejo de San Isidro del Pinar, reflejando la estructura habitacional del municipio en el territorio.
Por Cáseda pasan el río Aragón, que atraviesa la localidad de este a oeste acompañado de varios barrancos y el Canal de las Bardenas, que permite regar las zonas del sur.
Las fiestas de Cáseda se celebran el 5 de febrero en honor a Santa Águeda y el 9 de septiembre por Las Reliquias, siendo los principales festejos del municipio.
Piedra viva
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