Urdazubi / Urdax
El puente sobre el agua que conecta cuevas y leyendas
El puente sobre el agua que conecta cuevas y leyendas
Urdazubi/Urdax es un lugar situado en la comarca de Xareta, muy cerca de la frontera con Francia, siendo una villa milenaria que nació en torno a un antiguo monasterio que servía de hospital para peregrinos del Camino de Santiago.
Caminar por sus calles es descubrir una arquitectura señorial salpicada de canales de agua, donde los puentes medievales y los molinos en funcionamiento conviven con imponentes casas indianas. Pero su mayor tesoro se esconde bajo tierra: un universo mágico de estalactitas y estalagmitas que, según dicen, fue el hogar de las mitológicas lamias.
Urdazubi/Urdax es un escenario donde el agua es el hilo conductor de todo. Al llegar, lo primero que te atrapa es el sonido constante de los canales que serpentean entre las casas, cruzados por puentes de piedra que parecen sacados de un cuento de hadas. Aquí, imponentes casonas de sillería con balcones floridos conviven con la sombra majestuosa del antiguo monasterio, creando una atmósfera de paz absoluta.
La vida en Urdax transcurre a un ritmo diferente. Es el lugar perfecto en Baztan-Bidasoa para perderse por sus barrios rurales como Leorlas o Alquendi, donde el verde de los prados es tan intenso que parece brillar. Ya sea explorando sus misteriosas profundidades bajo tierra o disfrutando de la hospitalidad de sus gentes en una terraza junto al río, Urdax te envuelve en una mezcla única de elegancia señorial y naturaleza indómita.
Urdax ofrece una experiencia completa que mezcla geología, historia y leyendas.
El nombre en euskera, Urdazubi, proviene de las palabras "ur" (agua), "eta" (y) y "zubi" (puente), lo que se traduce literalmente como "agua y puente". Hace referencia a los puentes que los monjes construyeron sobre los canales y el río que atraviesan el pueblo.
Urdax cuenta con una población de unos 350 habitantes. Es una comunidad acogedora que ha sabido equilibrar su actividad comercial y turística con la tranquilidad de su entorno natural.
Se encuentran en el barrio de Leorlas, a escasa distancia del centro del pueblo. Están bien señalizadas y cuentan con aparcamiento propio, aunque también se puede llegar dando un agradable paseo desde el monasterio.
La visita a las cuevas de Ikaburu es siempre guiada y tiene una duración aproximada de 40 minutos. Es un recorrido cómodo y acondicionado que permite disfrutar de las estalactitas y estalagmitas con un sistema de luz y sonido.
Piedra viva
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