Higa de Monreal
Donde la roca se alza sobre la Cuenca
La Higa de Monreal emerge con una silueta inconfundible sobre la Cuenca de Pamplona, como una montaña aislada que vigila el paisaje desde hace siglos. Sus paredes de roca caliza, visibles desde la distancia, anuncian una ascensión donde el relieve se vuelve más abrupto y el camino gana carácter a medida que se asciende.
Aquí, el sendero atraviesa bosques y laderas abiertas antes de acercarse a la piedra desnuda. El viento recorre las aristas y la luz transforma continuamente el perfil de la montaña, creando una sensación de altura y amplitud que acompaña toda la subida. La Higa de Monreal conserva el pulso áspero y silencioso del prepirineo navarro: un territorio donde cada paso conecta con un paisaje antiguo, vertical y mineral.
¿Por qué ascender la Higa de Monreal?
La Higa de Monreal ofrece una de las ascensiones más reconocibles del entorno prepirenaico navarro. Su vertiente sur añade un marcado carácter montañero al recorrido, con trepadas sencillas y algunos pasos equipados con cadenas que aportan dinamismo y emoción sin perder el espíritu senderista de la ruta.
La subida permite pasar gradualmente del bosque al terreno rocoso, siempre acompañado por amplias panorámicas sobre la Cuenca de Pamplona y las sierras cercanas. Desde la cima, el horizonte se abre hacia los Pirineos, la Sierra de Alaiz y buena parte del centro de Navarra.
Más allá del esfuerzo físico, la Higa invita a avanzar despacio y observar cómo cambia el paisaje con la altura. Es una montaña para quienes disfrutan del contacto directo con la roca, del silencio de las cumbres y de la sensación de conquistar un relieve que se vuelve cada vez más vertical.