Narbarte
El trazado de la piedra roja y el paso de la frontera
El trazado de la piedra roja y el paso de la frontera
Donde la luz se refleja en el sillar rojo de las fachadas, Narbarte se manifiesta como el nexo administrativo de Bertizarana. Aquí, el rastro de las antiguas fábricas de clavos y el paso histórico de la ruta hacia la frontera conviven con el murmullo del Bidasoa, configurando una fisonomía de alma industrial y porte noble. Es un territorio que se muestra a través de la robustez de sus muros y el fluir de un río que dicta el ritmo de la vida cotidiana en Baztan-Bidasoa.
Nuestra condición de capital de Bertizarana se reconoce en crónicas de 1802 que ya situaban en este núcleo al alcalde común del valle. El pueblo, que descansa a orillas del agua, conserva el dinamismo de cuando el camino principal atravesaba su centro, reflejando una vocación comercial grabada en la solidez de su arquitectura. En el linde con Doneztebe/Santesteban y el valle de Baztan, Narbarte constituye un conjunto donde la geografía y la historia se asientan sobre la misma base mineral de sillería labrada.
Narbarte permite observar la unión entre la ingeniería histórica, la fe y la integración del ecosistema fluvial en el núcleo urbano.
Narbarte tiene una población de unos 300 habitantes. Es uno de los concejos que conforman el Valle de Bertizarana.
Las fiestas patronales de Narbarte se celebran del 23 al 27 de agosto, en honor a San Felipe. Durante esos días se realizan actividades como comidas populares, bailes, juegos y demostraciones.
Narbarte es considerada la capital del Valle de Bertizarana porque alberga el Ayuntamiento del municipio. Además, históricamente fue el centro administrativo y cultural del valle, con la escuela y el "alcalde común" en 1802.
Piedra viva
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